Compartí estas reflexiones hace unos días a través de la página de facebook de MiAventuraKiwi, pero me apetecía publicarlas también en el blog, así que aquí las dejo:

¿Ha sido todo fantástico y maravilloso en mi viaje a Nueva Zelanda? Por supuesto que no. He tenido momentos difíciles, pero me alegro de haber pasado por ellos, porque seguramente sean los que más me han permitido aprender y crecer.

Quizás lo más duro fueron los momentos de soledad. Estoy acostumbrado a estar solo, es algo que necesito en mi día a día. Pero en este viaje pasé muchos días solo, sin nadie con quien compartir alegrías y tristezas, y fue difícil por momentos. Sin duda fue una gran lección, y una manera de aprender a valorar lo que tengo.

También fue duro darme cuenta de que había subestimado, con mucho, el dinero que iba a necesitar. Estar solo en la otra punta del mundo, con muy poco dinero, y teniendo que pasar todavía muchos días allí, no fue fácil. Tuve que pedir ayuda a familia y amigos. Y la ayuda llegó. No fue agradable pasar por ello, pero de nuevo una gran lección. Gracias otra vez!!

Lo de dormir en el coche fue duro al principio, pero al cabo de pocos días me acostumbré y empecé a disfrutarlo. Hubo noches frías, pero no fueron problema abrigándome bien, con el saco de dormir y un edredón. Al final también se me hizo un poco duro ese vagar de aquí para allá cada día, y el hecho de tener que dejar el camping antes de las 10:00 en la mayoría de casos.

En fin, lo dicho, experiencias que me ayudan a valorar lo que tengo aquí, y a sentirme muy afortunado por ello. Y afortunado de haber podido vivir algo así. Y de nuevo, un recordatorio: mejor no dejarlo para mañana.

Gracias a todos!!